Oración de sanación católica

Dios, Padre Celestial eres mi mentor,
mi guía y defensa, acompáñame en
todo momento, no me desampares.

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Ilumina mi mente y mis pensamientos
para estar en oración y tener mayor
acercamiento a ti, escucha a este
humilde servidor,

Aleja todo pensamiento perturbador
de mi mente, aléjame del pecado
acércame a ti Señor.

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Sana mi cuerpo que es más frágil
que mi mente para que no sea invadido
por fuerzas sobrenaturales,
alivia mis males para recuperar mi salud
física y mental.

El poder de tu palabra es infinito,
solo tú puedes brindarme la sanación,
con tu sagrada y hermosa sangre
derramada sobre mi.

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En estos momentos que me encuentro
necesitado, nombrarte me basta para
sentir alivio, agradecido estoy por tu gran ayuda
te agradezco Dios por escucharme.

Te pido ayuda quiero sanación total,
aleja cualquier mal que se esconda en mi corazón,
que afecte mi espíritu, celos, envidias, rencores,

Tú, Padre Mío conoces mis virtudes y debilidades
conoces mis angustias, mis necesidades y
limitaciones, en este momento te pido
que llenes mi vida con tu bendición.
Hoy más que nunca te necesito, dame
por favor tu fortaleza, clamo por tu perdón,
dame la sanación,

Santo eres Señor, bendito y alabado seas
todo absolutamente todo lo que soy
te lo debo a ti.

Padre Amado en ti depositamos toda nuestra fe
por tu infinito amor y de tu grandeza
te ruego bendice a mi familia,
Limpia sus cuerpos, alivia sus dolores
no los desampares, cúbrelos con tu Santo Manto.
Confió en tu grandeza y en tu enorme caridad,
Atiende nuestras suplicas a ti, te alabamos Señor.

Imploro tu ayuda, bríndanos auxilio, protégenos,
cuídanos y ampáranos, sánanos de todo
mal visible e invisible.
Derrama tu santo espíritu sobre nosotros
para que tu alma penetre en nuestros corazones
y sane toda herida que haya en él.

Llénanos de paz, llénanos de amor,
echa afuera el temor y sana
nuestros corazones.
Dame un corazón generoso, bueno, bondadoso
del que brote agradecimiento, amor,
lealtad y fidelidad hacia ti Señor.

Amén.

Definición de Sanación

Hemos dicho que la Sanación es la acción y el efecto de sanar, de curar, la curación es un efecto de mejora o desarrollo en el que se controla o retiene el desequilibrio en un orden. La curación puede ser física o psicológica.

La iglesia ha recibido del Señor la tarea de Sanación: “¡Sanad a los enfermos! (Mt 10:8). Cree en la presencia viviente de Cristo, medico de las almas y de los cuerpos.

¿Qué es la Oración de Sanación?

La Oración por la Sanación es cuando solicitamos la intervención de Dios para que actúe en nuestro cuerpo y por el poder divino nos llene de salud, nos sane de cualquier enfermedad o dolencia que estemos padeciendo, siempre que invoquemos a Dios y le pidamos con fe y devoción el atenderá nuestra oración de sanación.

La oración de sanación requiere que conversemos con Dios, requiere que busquemos una conexión en donde él pueda ver nuestros problemas y llegue a entablar su gracia sanadora, la sanación tiene un componente espiritual importante, porque implica la conexión del pecado que fue lo que genero nuestras heridas y nuestras reacciones físicas, la gente necesita la ayuda y el aliento de Dios para su sanación.

La Sanación Carismática

La sanación carismática es la sanación cristiana, da a entender que de la mano de Cristo y su poder redentor seremos sanados a partir de la fe que tenemos en él y su poder, mi médico espiritual y médico por excelencia.

Existen 4 clasificaciones en las que podemos dividir la sanación:

1.- Sanación Espiritual: Su concepto abarca y se extiende más que todo por la parte de la liberación del pecado o purificación.

Regenera con Dios una relación interpersonal.

2.- La Liberación y el exorcismo.

3.- Curación Psicológica: Sanación mental en la cual se involucran heridas sentimentales, emocionales y la psique humana.

4.- La Curación Física: Curación a partir de las enfermedades, así como órganos, y virus del cuerpo humano y su discapacidad.

Las Oraciones de Sanación Católicas se hacen con mucha fe no dejando ningún tipo de duda, creyendo en Dios y agradeciendo que él escucha nuestras plegarias y nos acompaña tanto en los momentos buenos como en los difíciles.

Cuando hacemos una plegaria a Dios pidiéndole su intervención, él nos la concede siempre y cuando no dañe a los demás, él sabe lo que nos conviene y lo que nos puede perjudicar.


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